Monday, March 08, 2010

He sido cordialmente invitado a formar parte de El Baile Moderno. Por supuesto, he aceptado. No hubo ceremonia de iniciación. Mejor así.

Tuesday, January 12, 2010

Flor de Retama



A mediados del año pasado, coincidiendo con una época y una circunstancia – el final de un verano – en que me encontraba particularmente antisocial, tuve que, por motivos de trabajo, realizar un viaje por varias ciudades del interior del país, la mayoría de las cuales no había pisado nunca.

Durante el primer tramo, entre los arenales de Ica, me dediqué, en parte debido a una pésima decisión culinaria (toda esa cháchara de que la verdadera comida se encuentra en los mercados es verdad si tu mercado está en Barcelona, no en Cañete), a observar las caras y los colores de las calles y del aire, con la, ya a estas alturas incurable, vana intención de sonsacarle al vacío el verdadero motivo del porqué somos así.

Luego volví a Lima, y sucedió lo de Bagua.

Tal vez haya sido la lectura de El hablador, con sus lunas y ranitas, y su fiesta del hablar tan ajena a mi mutismo, o las palabras de mi padre describiendo la respuesta del capitán a cargo del escuadrón que protegía las instalaciones de Petro-Perú, pero pocas veces he sentido una empatía tan profunda como la que sentí al imaginar a esos hombres (muchachos, casi niños) esperando, aferrados a un fusil que no pueden disparar, que una turba enfurecida (¿justamente? Es muy probable) los atrape, los sustraiga y los degolle, y abandone sus cuerpos en la selva.

Bajo ese estado de ánimo es que tuve que ir a Ayacucho. Viajar hacia la ciudad que fue epicentro de la violencia interna de la década de los ochenta, donde Sendero abría barrigas de mujeres embarazadas y las llenaba con mierda y volvía a coser, y el ejército podía decidir hasta que punto era necesario sumergirte en agua helada para convencerse que ser cholo y no hablar bien el español no es sinónimo de una mente subversiva (si es que consideraba tantos preliminares pertinentes), me tenía particularmente nervioso.

Me encontré una ciudad viva. Las noticias de Bagua y la anunciada huelga nacional en defensa de los nativos no afectaban para nada el ritmo de la ciudad: la gente llenaba los locales coloniales convertidos en tiendas modernas, imprimiendo en las viejas calles de Huamanga la vitalidad de aquellos que ya pasaron lo peor, y solo les queda vivir.

Sergio, mi guía en la ciudad, era prueba de ello. Mientras manejaba por la campiña ayacuchana, con los hermosos celestes del cielo serrano como telón, me contaba, con igual naturalidad, historias de vacas tragadas por el dios de una laguna, de ofrendas para no quedar encantados durante la siesta en la montaña, de las camionetas compradas por los narcos de la selva, de pueblos que poco a poco renacen cuando los desplazados vuelven de Lima, y de las veces que, en su pueblo, terrucos y sinchis se llevaron a algún paisano para siempre. Para Sergio la historia es lo que ha sido, y el presente es lo que es, y mientras pueda manejar su taxi y llevar comida a casa, todo está bien, la vida vale, el dolor pasó.

Pero el dolor, sin embargo, existió. Hablan de ello las canciones que escuchamos en el auto de Sergio. Huaynos ayacuchano cuya imaginería de cazadores y de muerte Sergio me traduce del quechua que su hijo tal vez ya no hable, o cuya rabia puedo sentir directamente en español.

El más hermoso de ellos es Flor de Retama.

Inspirada en los hecho ocurridos en Huanta en 1969, en el que veinte estudiantes y campesinos murieron durante la represión de una huelga a favor de la gratuidad de la enseñanza, Flor de Retama es el tipo de canción que trasciende el motivo real por el que fue compuesta, y pasa a representar, en el imaginario colectivo, algo más complejo, más abstracto.





Vengan todos a ver
ay, vamos a ver
en la plazuela de Huanta
amarillito, flor de retama
amarilllito, amarillando
flor de retama

Donde la sangre del pueblo
ay, se derrama
ahí mismito florece
amarillito, flor de retama
amarillito, amarillando
flor de retama.

Por cinco esquinas están
los sinchis entrando están
van a matar estudiantes
huantinos de corazón
amarillito, amarillando
flor de retama.
van a matar campesinos
huantinos de corazón
amarillito, amarillando
flor de retama.

La sangre del pueblo tiene
rico perfume
huele a jazmines, violetas
geranios y margaritas
a pólvora y dinamita.

Es el verso final, en la versión de Martina Portocarrero, el que consigue sintetizar todo el pathos de la canción. La idea, grotesca en sí misma, de poder disfrutar del olor que tiene la sangre empozada, comparándola con lo apacible de las flores, es rápidamente contrastada con la violencia de la pólvora, de la dinamita.

La estructura misma del huayno, hecho de marchas y contramarchas, de repeticiones y avances, ayuda a acrecentar el impacto. Pero son los carajos de Martina (el primero contenido, musitado entre dientes; el segundo desfogando toda la rabia e impotencia que siente) los que terminan de convertir la canción en algo más, en una muestra, en otra muestra, de cómo es el Arte lo único hermoso que puede salir de entre la mierda.

Saturday, June 27, 2009

tengo grupo nuevo. por ahora sólo demos:

http://www.myspace.com/submarineh

a ver que tal va

Thursday, June 25, 2009

Lo interesante de la muerte de Michael Jackson y Farah Fawcett es la manera viral en que la noticia se transmitió: casi simultaneamente los status de facebook de amigos peruanos, españoles, italianos, estadounidenses y uruguayos (hola eze) fueron actualizados haciendo referencia a la noticia.

Wednesday, March 11, 2009

Amadeo, has conseguido cagarme la vida.

Extracto de un texto más largo que no tiene nada que ver con el extracto:

El universo de DC Comics se caracteriza por tener una peculiaridad: es un Multiverso. Infinitas Tierras paralelas albergan otros tantos Supermanes, iguales entre sí, pero siempre diferentes. En una, Superman nunca creció, se mantuvo siempre adolescente , todo acné y deseos insatisfechos. En otra, Superman es una vieja lesbiana que, llena de achaques y remordimientos, recorre, en los momentos en que no está ocupada salvando al mundo, los pasillos del ala asiria del Louvre, buscando en los colosos alados y barbudos la respuesta a una pregunta que tiene miedo de plantearse. En el nuestro, devorador de universos, Superman espera pacientemente el momento en que debe aparecer, el eterno retorno.

Friday, February 20, 2009

Me dice usted que no le gustan los vientos. Es aceptable (y comprensible – a mí también me desesperan a veces, como si en ellos estuvieran contenidos miles de fines de semanas de bandas de kermesse, barras futboleras y fiestas con mariachis, pesadillas de la infancia). Sin embargo, me parece que es muy rápida su decisión de dejarlos de lado por completo en el arreglo de sus canciones.

Los vientos no son sólo repunteadores de una alegría obligatoria, como en el ska. Son, sobre todo, una sonoridad, un color, un aire diferente para canciones que, de otra forma, se quedarían en la mitad de lo que podrían ser.


Sunday under glasses

Tal vez la menos es la que menos se acerca musicalmente a lo que quiere hacer, pero me parece que es un excelente ejemplo de arreglos de vientos por dos motivos: la forma en que estos juegan con la voz y las cuerdas en los coros, y el arreglo repetitivo de las estrofas, que podría haber sido hecho con guitarras, pero no hubiera sonado igual de feliz.


Expectations

O podría usarlo paulatinamente, empezar despacito, y reforzar las partes en que la canción lo requiera, casi un coro griego de respuesta a lo que se que este diciendo en ese momento.


Hoy es domingo

Y ni siquiera es que tengan que ser sonidos de cuernos o flautas. O que tengan que hacer mucho en la canción para complementarla de una forma bonita, simple. Casi como un silbido.


Alone again or

Claro que siempre se puede optar por la grandilocuencia, el “sonamos más fuerte que la vida misma, y en esas estamos”. O pretender que está en otro lugar al que realmente está, que la canción ha venido de otro lado, de una experiencia no vivida. Que es un motivo tan bueno como cualquier otro para hacer canciones.


In the aeroplane over the sea

O usarlo por un momento, que llegue y diga lo que tiene que decir, deje las cosas claras, y se vaya como vino, dejándonos más llenos. O tal vez más vacíos.



Así que píenselo, por favor. Tararee líneas melódicas que crea que puedan ir, e imagíneselas con una trompeta, o una concha, o un silbido. Igual, siempre puede tirarme los vientos por la cabeza.

Tuesday, January 13, 2009

Years of Refusal



Exagerado, grandilocuente.

Glam, pero demasiado tomado en serio.

Varias cosas bonitas, pero extraño a The Smiths

Friday, December 19, 2008

Fin de año

Pensaba hacer un post sobre canciones, más que discos y libros. Pero ayer, de la nada, contra cualquier pronóstico, fui al mejor concierto del año.

A mí mejor concierto del año.

Javiera Mena era una asignatura pendiente. Ni en el soulseek ni en rapidshare la encontraba. Y la fui dejando pasar, hasta que me olvidé y deje de intentarlo.

Ayer, Fernando, a quien habían invitado para tocar en uno de los teloneros, me dice que tiene lista para el concierto (no pensaba ir, mi familia había estado de visita, y tenía pocas horas de sueño). Y yo fui.

Verla bailar, tan torpe, tan normal, y pensar que hace un par de años ella estaba en su cuarto, componiendo canciones, cantándose a ella misma, y ahora estaba en el escenario, cantándose también a ella misma.

Es bonito cuando pasan esas cosas.

Thursday, December 04, 2008

"When George Bush says 'I´am a War President'... well, that´s like saying 'I´am a Syphillus President' "

Kurt Vonnegut

Wednesday, December 03, 2008

Oh Sí

World Book Club es una página de la BBC en la que cuelgan entrevistas a escritores acerca de sus alguno de sus libros más famosos.

Hay entrevistas de:

Martin Amis - Money
Peter Carey - Oscar and Lucinda
Mario Vargas Llosa - La tia Julia y el Escribidor
Ian McEwan - Atonement
Amos Oz - My Michael
Kurt Vonnegut - Slaughterhouse 5

And many, many more.

Enjoy

Pronto, un post en serio

Wednesday, October 29, 2008

De estilo y voz

A Macarena, mi enamorada, no le gusta como escribo. Dice que, cuando lo hago, sueno pomposo y rebuscado, pedante incluso. Que no soy el mismo que la hace reír con chistes idiotas y repetitivos. Que no escribo como hablo.
Lo que me llevó a pensar, primero, si debería hacerlo. Y, luego, si era posible hacerlo.
Escribir como hablo, esto es.
Una de las características más celebradas de la narrativa del siglo XX ha sido el paulatino paso de un narrador “lejano” a uno “cercano”, desde el punto de vista de la voz narrativa. Por “lejano” me refiero al que hace uso de un lenguaje literario para contar la historia. “Cercano”, por contraposición, sería el que la cuenta con un lenguaje coloquial, como si se lo estuviera contando a alguien en un bar, o en una sesión de psicoterapia. Y no me refiero solamente al narrador-testigo, también el narrador propiamente dicho, el que cuenta en tercera persona, ha venido, poco a poco, tomando los giros y modismos del habla hablada, valga la redundancia.
Pues bien, me niego. Yo no quiero escribir como hablo. No quiero trabarme y hablar enredado, ni quiero quedarme callado porque no sé que decir, o que palabra debo usar para expresar la idea. Escribir me permite tomarme todo el tiempo del mundo para redondear la forma con la que quiero expresar el fondo. Y quiero aprovecharlo.
Además, estoy convencido de que nadie puede escribir como habla. Hasta el narrador más patero, más de esquina, o el narrador que pretende ser el mismo escritor (y aquí no hablo de “narradores que se llaman como el escritor”, sino de autobiografías, por ejemplo), es una invención del escritor, es otro ente, otra cosa. Que hayan decidido que el estilo sea ese es diferente a decir que “escriben como hablan”.
Bryce Echenique, por ejemplo, es un escritor al que siempre se le ha celebrado su narración coloquial. No sólo eso, sino que, en varias ocasiones, comenta que el punto determinante en sus primeros años como escritor fue cuando un amigo le dijo, mientras tomaban en un bar, que “escribiera como hablaba, que contara en el papel como lo estaba haciendo en ese momento”.
Bryce Echenique tiene uno de los estilos más fácilmente reconocibles, entre los que he leído. Aún recuerdo haber caminado por la playa, en mi adolescencia, luego de leer “Un mundo para Julius”, o “La vida exagerada de Martín Romaña”, o “El huerto de mi amada”, y encontrarme con que mis pensamientos tenían un ritmo, una musicalidad, que quería acercarse a la de los narradores bryceanos.
Pero Bryce Echenique, el verdadero, no habla así. Bryce Echenique no habla. Balbucea.
Es por eso que me gusta escribir así, que trato de escribir así. El yo que escribe es diferente al yo que chatea, y al yo que habla. No sé si es mejor o peor. Pero es otro ente. Otra cosa.

Saturday, October 25, 2008

Vamos a poner un poco de color

Entre las canciones del año pasado, hay una a la que le tengo especial cariño. La canción está mal grabada, descordinan mucho, y usan el instrumento que más odio en el mundo (la armónica – pero, bueno, The Smiths también la usaron). Pero es perfecta.

Y es perfecta porque es sincera. Que es algo que, en el indie pre-Strokes, había mucho más: la capacidad para decir cosas que no sonaran a impostación obligada pensada para una audiencia. De decir cosas como:

If the sun going down
can make me cry
why should I not
like the way I am?

Con la total tranquilidad de estar escribiendo porque eso es lo que te da la gana de escribir. Sin que te importe si eres un marica, o un aniñado, o lo que sea.

Por eso me gusta Aerosol.

Por eso, y porque tiene la mejor frase del mundo:

La la la rutina
me tiene podrida

Ahora Las Doñas ya no existen. Espero que, sea lo que sea que vayan a hacer en el futuro, lo hagan con el mismo espíritu. Nada más.

Las Doñas - Aerosol

Wednesday, October 22, 2008

De ciudades

Hace poco estuve en Piura, la ciudad donde crecí.

Con Piura guardo una relación de amor/odio: me parece una de las ciudades más feas que he visto, en gran medida por culpa de (y aquí seré el típico quejón) las autoridades que permiten que las calles tengan huecos dignos de un bombardeo y que la ribera del río esté llena de bolsas plásticas. Pero también por la falta de un plan estructurado para el crecimiento de la ciudad: es una ciudad sin ningún tipo de identidad arquitectónica o urbanística. Casi una ciudad porque sí.

Aún así, cuando recorría los últimos kilómetros de desierto, mientras miraba, desde la ventana del ómnibus (uno de mis lugares favoritos para ver el mundo), las manchas de algarrobos y los pequeños caseríos cercanos a la ciudad, sentía que, en alguna forma, la tranquilidad y serenidad que, al menos en el Perú, están asociados a la ciudad, eran algo real, y no un lugar común.
¿Existe un espíritu de ciudad? ¿Algo que va más allá de nosotros, que está definido por quienes vivieron antes, y que definirá a quienes vivirán después allí?
Según Italo Calvino, sí. Hoy venía leyendo, en el bus al trabajo, "Las Ciudades Invisibles", donde habla de ciudades imaginarias, y sus esencias. Y me acordé de Piura.
Y me acordé, también, de Ourense, en Galicia, con sus puentes a diferentes niveles, y sus pequeños bares donde tomamos vino cuando ya ibamos borrachos, y sus montañas y su río. A veces son las ciudades que no planeabas visitar las que más se te quedan grabadas.

Tuesday, October 21, 2008

La Storia

Odio a las escritoras que escriben como mujeres.

Que cuentan cómo son una con la naturaleza, como sus cuerpos son extraordinariamente sexuales (y lo restriegan en la cara, con un ímpetu que hace pensar que en realidad están enmascarando algo), como la comida y los fantasmas y su sensibilidad única las hace tan especiales, tan diferentes a esos machos cabríos oligofrénicos con quienes no tienen más remedio que copular para perpetuar la especie.

Por eso me gusta Elsa Morante en La Storia.

Porque su personaje principal, Ida, está quebrada, desde el inicio, llena de temores y actitudes que la hacen muchísimo más humana y real que cualquier Tita de la Garza que pueda aparecer por ahí.

Porque sus personajes masculinos no son sólo avatares de la porquería varonil, sino seres humanos imperfectos, peligrosos y ciertos.

Porque no escribe como mujer, ni como hombre. Escribe como Novelista.

Thursday, July 31, 2008

Jimmy Corrigan, the smartest kid on Earth


El mundo del comic está lleno de perdedores en los papeles estelares. En Charlie Brown y Harvey Pekar, sí, pero también Peter Parker y Clark Kent, la onda, el coolness, no son características en lo absoluto reconocibles. Jimmy Corrigan encaja perfectamente en este grupo. Es más, podría ser el líder del grupo.

Abandonado por su padre, sobreprotegido por su madre, Jimmy es un ser humano roto, derrotado, incapaz, casi, de articular una frase completa sin trabarse. Su vida, a los 36 años, se reduce a ir de casa a la oficina, y luego regresar a casa a sentarse a ver pasar el tiempo por la ventana, a hablar con su madre, y a no hablar con Peggy, la recepcionista en la oficina, de quien está enamorado.

Un día recibe una carta y un pasaje de avión. Su padre, después de 30 años, le pide que vaya a visitarlo. Jimmy, tras dudar un poco, decide hacerlo.

De eso trata “Jimmy Corrigan, el niño más listo del mundo”, el comic de Chris Ware. Como en muchas obras narrativas modernas, la anécdota es mínima. Lo importante es el detalle, y la manera de contarla. Porque “Jimmy Corrigan” es, en muchos sentidos, un comic poco convencional. La disposición de los paneles se aleja del estándar de 6 por página, y obedece más bien al ritmo de la historia: un silencio incómodo puede llegar a ocupar media página, mientras que una secuencia en la que Jimmy duda sobre lo que tiene que decir, o hacer, está dibujada en una serie de paneles pequeños, como rápidos pensamientos. Hay, además, cortes en la narración, para incluir páginas recortables que sirven, en realidad, como aceleradores de la historia, como recursos alternos para contar la historia.

Pero los recursos narrativos de la obra no se limitan a los gráficos. La historia es contada con una serie de registros (la simple exposición de los hechos, la rimbombante escritura de la propaganda turística, la sutil lírica de los recuerdos) y recursos (el flujo de conciencia, la historia dentro de la historia, el surrealismo onírico, el simbolismo) que hacen que muchos de los más celebrados escritores de novelas “de verdad” se vean como simples one trick ponies

“Jimmy Corrigan” es una historia triste, hermosa y cierta sobre como las experiencias de los padres forjan, directa o indirectamente, el carácter de los hijos; sobre la soledad física y emocional; sobre el racismo explícito (e implícito) en los EEUU; sobre la oprimente atmósfera del Mid-West; sobre las oportunidades perdidas.

No sé que es lo que Chris Ware hará después de esto. Sólo sé que quiero leerlo.


Thursday, July 24, 2008

Los Fuckin Sombreros : Sha la la

Hay personas (el ex -novio de tu enamorada, la persona que contrataron para el puesto al que esperabas ascender, un crítico literario pedante, Gene Simmons) que, sobre el papel, no te deberían caer, que incluso deberías poder odiar, y que sin embargo, por mucho que te esfuerzas, no dejan de parecerte simpáticas, incluso llegan a caerte bien, sin atenuantes.

Algo parecido me pasa con el tercer disco de Los Fuckin Sombreros. Cada vez que me pongo los audífonos estoy preparado para decepcionarme, para encontrarlo sonso, vacío, inútil. Y cada vez el disco se encarga de demostrarme lo contrario, de ponerme en vereda, de desahuevarme. Y me alegro de que sea así.


Cuando compré el disco (y dejaré mi propósito original de hacer una crónica en la cual mi educación sentimental entre los 17 y los 20 años se veía alineada con el discurrir de LFS como banda activa), lo hice por pura fidelidad, por el cariño que le había agarrado a la banda. Pero varios prejuicios consiguieron que no lo escuchara. No hice hasta poco antes del concierto de despedida, para familiarizarme con las canciones. Y no lo volví a hacer hasta que se me dio por escribir estas reseñas, con la esperanza de encontrar que tenía razón, que era una bosta, y quedarme tranquilo.


Prejuicios:


1. La decepción que había tenido con Tornasol.
2. El disco fue grabado en vivo. Siempre me ha parecido un recurso que usan las bandas que sienten que no pueden transmitir en disco lo que hacen en vivo.
3. Fue catalogado como el “disco más rockero de LFS”. Normalmente en Perú eso quiere decir distorsión a lo bruto.
4. Habían empezado a componer canciones en inglés. Desde entonces he superado este prejuicio, pero en ese momento era uno de los motivos más fuertes que podía tener para bajar a un grupo hispanohablante de mi pirámide personal (TM Agustín Acevedo Kanopa).


No tenía razón. Es un buen disco. No llega a ser tan bueno como el primero, pero está a años luz del segundo.


En un perfecto movimiento pendular, el que brilla especialmente en este disco es François. Mantiene un nivel altísimo en todas sus canciones, y sólo resbala un poco en las estrofas de “Sha La La”. Y aún creo que esto es a propósito.


El tema del disco, el que le da mi neurótica cabeza, está presentado impecablemente en esa canción: la idiotez de la vida bohemia, la melancolía que genera, y el escape de la misma a través de la música. Y lo mejor es que consiguen dejar esto en claro con uno de los recursos más antiguos del rock: los shalalas. Pero lo que en los grupos sesenteros era sinónimo de fiesta, de buen rollo, en esta canción es melancolía pura, casi el spleen en sonido.


Por otro lado, François sigue siendo François. Sigue hablando de su gran obsesión (Always on my mind, Vivimos en tiempos extraños), sigue sonando inglés (Lyin, Corina), sigue cantando como si la vida le fuera en ello (Predicador). Sólo que lo hace mejor.


Only because you sold your song
to music halls, to king of spades, to outer space
And it´s always on my mind
Always on my mind


Corina quiere jugar
por eso llama al 911 y pide gas
A donde quiere llegar
si ya no quedan más números que digitar
Corina


Y ahora todo sigue igual
y nada nunca cambiará
vendimos la revolución
por un espacio en el mostrador
Vivimos en tiempos extraños


Lo bueno es que Pipe mejora considerablemente desde el disco anterior. Suyo es el shalala del que hablábamos antes. Suyos son, también, los solos de guitarra, especialmente buenos en el disco. Y aunque escribe algún tema olvidable (Fuckin Twist), escribe también canciones realmente lindas (Tarde o Temprano).


Y apaguen la tele
y prendan otro más
no hay nada mejor que escapar
Sha la la


Ha pasado tanto tiempo, creo no reconocer
y lo que antes era eterno ahora parece caer
Tarde o Temprano


Por 40 días tuve que andar
buscando un lugar donde aterrizar
y ya no sé regresar
40 días


Los Fuckin Sombreros eran un grupo de hombres maduros hablando de temas maduros. En ese sentido, el motivo de su separación (la marcha de François a Inglaterra para seguir con estudios de post-grado) es comprensible, incluso esperable. Lo bueno es que antes de irse nos dejaron estas canciones.

Friday, June 20, 2008

Los Fuckin Sombreros : Tornasol

Cuando conocí a Macarena, de lo primero que hablamos fue de Los Fuckin Sombreros. De cómo nos había gustado su primer disco, de cómo la mayor parte de la música que pasaban en la radio era (es) una mierda, y de cómo estábamos esperando a que saliera el segundo disco. Me contó de sus amigos, que eran primos del sobrino de Pipe Villarán, y cómo habían sido ellos quienes le hicieron escuchar por primera vez al grupo, mucho antes de que cualquiera en nuestra ciudad pudiera haberlo escuchado, probablemente mucho antes de que yo hubiera escuchado acerca del grupo.

En esa época, yo ya tenía internet. Y dada la cantidad de tiempo libre con el que contaba (o del tiempo libre que me hacía, o mi sorprendente capacidad de procastinar), me dediqué durante mucho tiempo a buscar cualquier noticia referida a lo que estaba la haciendo la banda. Probablemente haya leído todas las noticias pequeñas, todas las voceadas al respecto. La primera canción de adelanto que descargué de internet fue, justamente, de este disco. Entonces se llamaba Money, luego se llamó $$$$$$ (léase: Money).




La primera vez que oí las canciones fue durante su presentación en el Jammin. En ese entonces, el Jammin era un programa que pasaba presentaciones en vivo de grupos peruanos. Ese era el chiste, y era bueno por ello. Aunque tuviéramos que soplarnos los cuchucientos mil tributos a bandas, valía la pena si de vez en cuando podíamos ver a grupos interesantes haciendo cosas interesantes. Ahora, pasan enlatados de presentaciones de grupos extranjeros tocando en el Perú, vídeos de grupos extranjeros, entrevistas a grupos extranjeros.

La primera vez que escuché el disco, era música de fondo a una conversación con Alberto y Diego, de Los Zapping, y sus primos. Alberto era el amigo del cual Macarena me habló. Como carta de presentación, hablamos de Los Fuckin Sombreros, del concierto al cuál había ido yo, de los que él había visto. Me contó como le encantaba el nuevo disco, de lo mucho que lo había estado escuchando desde que lo consiguió.
Cualquier persona que me dijese que era fanático de Los Fuckin Sombreros, hubiera sido considerada automáticamente como un prospecto de amigo.

Y los Fuckin Sombreros me decepcionaron.


No porque el disco sea malo. Está a años luz de lo que cualquier grupo de esos que se dedican a auspiciar marcas de instrumentos pudiera hacer. Pero es justamente el que ha sido promocionado como su mayor logro el que hace que el disco me parezca fallido: su eclecticismo. Es como si le hubieran dado más peso a la forma, el género de cada canción, que al fondo.

En las canciones de Pipe es en las que más se nota esto. En el anterior disco había escrito canciones redondas, donde la letra respondía al color de la música, donde cada frase parecía pensada especialmente para decir algo, para alcanzar a alguien más allá de si mismo. Aquí, en cambio, muchas de sus letras son juegos de palabras, letras de canciones de rock setentero, en donde se habla de amor sobre riffs de hard rock. Porque Pipe ya no está deprimido, Pipe se ha enamorado, y eso se nota.


No puedo dejarte, mi Susi Blue
No puedo vivir, sin Droopie Sue
Susi Blue


Dulce Caramelo
Chupete Lollipop
Eco de un amor
No me necesitas


Dicen que tu tienes ese swing
Y a mi que chucha

Que chucha blues


Sin embargo, este eclecticismo sirve también para que Pipe escriba la canción más descaradamente bonita que, probablemente, jamás escribirá. Estrella es una canción acústica, compleja, con arreglos de xilófono y acordeón, en la que cuenta un sueño en el que “era todo carbón y soledad”. La pequeña coda instrumental consigue que, por un momento, el ambiente onírico del sueño exista en la realidad.

Aunque es también víctima del eclecticismo del disco, François mantiene un nivel más constante, sobre todo en lo que se refiere a letras. La preocupación de François sigue siendo la toma de actitud ante la sociedad, la inserción en el mercado laboral y en la jungla capitalista, la desconexión con el mundo dentro del mundo. Es esta monomanía, este darle una y otra vez al mismo tema con diferentes ópticas, diferentes acercamientos, lo que hace que la obra de François dentro de los Fuckin Sombreros tenga una cercanía con la obra artística en general. Como si cada una de sus canciones fuera un intento de aproximarse a su soledad interior, cada vez fallido, cada vez más cerca.


Vague por la ciudad
y nadie me reconocía
nos quieren olvidar
estando vivos todavía

Charlespunk


Si no quieres seguir
Sólo debes mentir

Moogriento

Clase pobre, mala educación
no lo hicieron un chico mejor
ahora lo ves en televisión
asaltando a toda la nación.

Vakera II

Lima no es un buen lugar
Seis

Pero los que más daño le hacen al disco son los dos finales de lado (en un hipotético LP), dos canciones de 7 minutos, una a la manera de Madchester, y otra como un electric blues.
El primero de ellos, Tornasol, no es malo, pero le falta algo para ser efectivo, algo para que el buen manejo del modelo, de la forma se convierta en ese extra que transforma a una canción en algo verdaderamente memorable. Tal vez sea el uso del hard rock para los arreglos, cuando debió haberse tomado la psicodelia como base.
Superficies, la canción que cierra el disco, es la peor canción que escribieron los Fuckin Sombreros. Un blues interminable, con un final cantado por muchos invitados que pasan desapercibidos. Macarena lo compara con las canciones interminables del Señor de los Anillos que, al menos en la traducción al español, conseguían que la prospectiva de un Sauron destruyendo los grandes bosques se viera como una dulce salida.

Friday, May 16, 2008

La Consciencia de Zeno


A principios de marzo leí “La Consciencia de Zeno”. La había comprado a mediados de diciembre, impulsado por su doble carácter de obra maestra del modernismo (al cuál le tengo un cariño inexplicable, como suelen ser los cariños), y el hecho de que haya estado recomendada por James Joyce (se dice que uno de los modelos para el personaje de Leopold Bloom fue Italo Svevo, quien habría mantenido con Joyce en Trieste una relación similar a la de Bloom con Stephen Dedalus), pero había pospuesto constantemente su lectura, por algún motivo u otro


.
La novela tiene una serie de detalles que me parecen interesantes. Haciendo uso del recurso del manuscrito, se presenta como una suerte de terapia escrita que lleva Zeno Cosini, triestino de finales del siglo XIX y principios del XX, a instancias de su psicoanalista. El psicoanálisis estaba por entonces en pañales, pero Svevo lo había estudiado a fondo. Llegó incluso a traducir alguna obra de Freud (al ser triestino, Svevo era bilingüe en alemán e italiano). Sin embargo, no son los temas o patologías, que por otra parte no puedo reconocer fácilmente, psiquiátricos los que me llaman la atención en la obra, sino la manera sutil en que Svevo pervierte la novela, con una técnica mucho menos llamativa que la que usaban Joyce, Proust o Faulkner en la misma época, pero no por ello menos transgresora, menos novedosa.



En primer lugar, me llama la atención la estructura de la novela. Lejos del esquema de inicio-nudo-desenlace, se presenta como una serie de episodios en los que de manera casi exponencial se va mostrando el mismo problema: la incapacidad de Zeno para ajustarse a lo que se espera de él socialmente. Ante esta imposibilidad Zeno, hombre mediocre, felizmente mediocre, reacciona, años después, de una manera aparentemente sardónica. Es en esa apariencia en la que reside el peso.


Porque Zeno Cosini no es un hombre feliz. Aunque diga no serlo aparentando serlo. Poco a poco van colándose en su relato las razones que se repite a si mismo una y otra vez para convencerse que él no tiene la culpa de lo que pasa a su alrededor, que todo podría haber sido controlado mejor, que él hizo lo posible, aunque no haya hecho nada, hasta que, ya al final, el peso de su remordimiento es demasiado grande y Zeno escribe sus primeras palabras verdaderamente desesperanzadas.



Y entonces uno se da cuenta de todo.


Wednesday, May 07, 2008

Gente que cumple años el mismo día que yo

De adelante para atrás:

Traci Lords, Almudena Grandes, Ruggero Deodato (yeee), Evita, Gary Cooper, Tito, Tchaikovsky, Brahms, Hume y Platón.

No está mal :D